Tomate de ramallet, tradición mallorquina

07 OCT 2016

El tomate de ramallet es ya parte de la identidad de Mallorca y un producto básico en todas nuestras cocinas. Tiene una conservación de hasta nueve meses, lo que permite consumirlo en cualquier momento del año conservando su calidad y todas sus propiedades.

Se recogen durante los últimos meses del verano y se “enfilan” para ser colgados en un lugar fresco y ventilado hasta el siguiente año. La tradición de “enfilar” (atar los tomates en una ristra de unos 20 aprox.) era casi exclusiva de las mujeres y es ya toda una estampa de la vida y cultura tradicional mallorquina. Además, es el principal ingrediente de uno de nuestros platos favoritos, el “pamboli” junto con un buen pan mallorquín, aceite de oliva y sal; o la base del sofrito del “arròs brut”.

Este delicioso tomate resalta entre otras muchas cosas por su gran cantidad de pulpa, con un sabor intenso y con un toque dulce. Son tomates que maduran de una forma diferente, ya que se recogen temprano, cuando están aún verdes para ser “enfilados” y madurar en la ristra, alargando su consumo como ninguna otra variedad de tomate.

¡Pero ojo! Hoy en día se está utilizando otra variedad de tomates de aspecto muy similar pero que no tienen nada que ver con el auténtico tomate de ramallet, una variedad híbrida que puede confundir y con la que hay que ir con cuidado.

Sea como sea, nuestro tomate de ramallet es un imprescindible en nuestras cocinas, y en el Mercado de Santa Catalina encontrarás los mejores de la isla.